
Dicen que cuando un amor se muere, una estrella cae.
... Y es verdad.
Aquí estoy con la estrella en mis manos,
como un yerto corazón ahíto de besos sin destino.
... Y es verdad.
Aquí estoy con la estrella en mis manos,
como un yerto corazón ahíto de besos sin destino.
Aquí estoy, de pie, en este septiembre de lapachos,
así, mirando, implorando a la tarde que me asedia
rasgar sin prisa la celeste piel de mi memoria.
No puedo evitar que en esta tarde
tu recuerdo, amor, se acurruque en un sollozo.
No puedo, y tal vez ni quiero evitar que en esta tarde
mi mirada se abra hacia tu casa;
hacia mi nostalgia de tus ojos;
hacia el palpitar rosado de tus labios.
Y así, entonces, amor, todo trae tu nombre:
el pasto, que adormeces con tus pasos, el jazmín,
que se sonroja en tu presencia; mi corazón,
que olvidó mi pecho tras el tuyo.
Ahora levanto la mirada hasta los pájaros,para medir mi soledad, para nombrar tu ausencia.
Y esta brisa que me asedia y coloquia las hojas con la arena,
desmenuza a jirones, a lentos jirones palpitantes,
la alegría mía de haberme enamorado.
así, mirando, implorando a la tarde que me asedia
rasgar sin prisa la celeste piel de mi memoria.
No puedo evitar que en esta tarde
tu recuerdo, amor, se acurruque en un sollozo.
No puedo, y tal vez ni quiero evitar que en esta tarde
mi mirada se abra hacia tu casa;
hacia mi nostalgia de tus ojos;
hacia el palpitar rosado de tus labios.
Y así, entonces, amor, todo trae tu nombre:
el pasto, que adormeces con tus pasos, el jazmín,
que se sonroja en tu presencia; mi corazón,
que olvidó mi pecho tras el tuyo.
Ahora levanto la mirada hasta los pájaros,para medir mi soledad, para nombrar tu ausencia.
Y esta brisa que me asedia y coloquia las hojas con la arena,
desmenuza a jirones, a lentos jirones palpitantes,
la alegría mía de haberme enamorado.
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